Futurum PRD (Lo que ha de ser del PRD)

By en julio 27, 2015

La Tabula Rasa

Ulises Gómez de la Rosa

Militante de izquierda

No encontré nada más propio para el nombre de mi colaboración semanal que un derivado del latín definido como Tabula Rasa, el cual se refiere a empezar de ceros, es una tablilla sin escribir. Y digo nada más propio porque el tema al cual voy a referirme en esta colaboración es sobre el futuro que deberá enfrentar el PRD y que precisamente debe de partir, estableciendo como método, una Tabula Rasa, lo que significa partir de ceros para poder estructurarse y ser un partido verdaderamente opositor, no solo moderno y con un posicionamiento importante, sino presente en todo momento y en todo lugar en el ánimo de la sociedad. De aquí en adelante todos los conocimientos y habilidades serán exclusivamente fruto del aprendizaje a través de la experiencias vividas en todas sus elecciones, analógicamente es como el ser humano que nace con la mente vacía, así debe de comenzar de nuevo el PRD.

La derivación de Ras, prefijo de Rasa, en latín se refiere a la condición de estar listo o sin estorbos, simple sencillo, común, condición a la cual debería estar sujeto el PRD si es que quiere llegar en condiciones aceptables al 2018, no habrá ganones para la comunidad de izquierda si no cambian las formas y el fondo de como deben conducirse corrientes, tribus, expresiones, grupos y líderes.

Trabajar por la confluencia de las izquierdas es un camino complicado si no se tiene por principio de cuentas un PRD compacto y sin enfrentamientos, de por si no ayuda en nada el descrédito de la política, mucho menos abona el descrédito del que todavía es la tercera fuerza electoral del país; como tampoco se puede avanzar en mucho si no existe un ejercicio auténtico de autocrítica y una catarsis que parta de hacerse responsable cada quien de lo que hizo o no hizo en este pasado proceso electoral. Echar culpas es sencillo, deslindarse con la diatriba de que nos fue mal porque nadie ayudó es la forma más banal de explicar el fracaso ante la ausencia de capacidad, dialogo, generosidad, reconocimiento al adversario, eficiencia y eficacia en la conducción del partido, y mas si se entiende y se comprende que entre las corrientes ideológicas del PRD existen estrategias electorales distintas, ello derivado del ejercicio del poder en los órganos internos de conducción del partido con segregamientos importantes que obligan a tomar caminos distintos por simple sobrevivencia política.

Enojarse tampoco es el camino, «Vana est sine viribus ira, vana es la ira sin fuerza«, nada se gana con enfadarse si no hay fuerza para sobreponerse a los errores, si no hay argumentos para elaborar una ruta que incluya a todo aquel que quiera aportar al trabajo partidario. De ahora en adelante todo mundo debe de tener una responsabilidad, que todo dirigente sea tomado en cuenta, que exista la rotación de cargos plurinominales y que dejen de ser patrimonio de una sola corriente, que se respeten acuerdos, estatutos y fuerza política, que no armen mas bloques de una mayoría con las minorías para borrar de la participación política a un dirigente o corriente, lo mas justo, lo mas apreciable debería ser el reconocimiento a la trayectoria, al esfuerzo, a la capacidad y al trabajo. Hoy mas que nunca a todos aquellos que piden sangre por el resultado electoral del 7 de junio, hay que convocarlos a una reflexión seria, partiendo justamente de que hicieron ellos para que llegáramos a esta circunstancia y como le abonaron al conflicto. La derrota del PRD en Querétaro es multifactorial, que parte de que una sola corriente se adjudicó el 97% de las candidaturas, no se respetaron territorios, no se dio la posibilidad de integrar formulas plurinominales equitativas, los candidatos desde Gobernador, Presidentes Municipales y Diputados Locales fueron de muy bajo perfil, ni siquiera se invitó a otras expresiones a coordinar campañas y a armar estructuras electorales, y lo peor, la alianza de facto con el PRI desdibujó por completo al PRD.

Sin duda también existieron otros factores, como quienes no estuvimos de acuerdo con el procesamiento de candidaturas que hizo el PRD y dio origen a una seria reflexión de como debiéramos caminar en el proceso, si con un candidato al cual sabíamos que no era el mejor perfil, que no abonaba a la lucha electoral o seguir la intuición política que indicaba construir un proyecto en conjunto con otra fuerza política para sacar al PRI del gobierno; la respuesta estaba a la vista, un gran sector del partido decidió unir fuerzas con el PAN en las principales candidaturas (Gobernador y diez Presidencias Municipales), sin duda fue el primer impacto negativo al resultado final e hicimos falta en el PRD producto de que fuimos tratados con rudeza. Hoy es otro el escenario y otro el camino por recorrer, hoy tendemos la mano y les decimos que el diálogo será la base de la reconstrucción partidaria, no hay nada grave en el hecho y menos aún cuando en estos días vemos a los líderes nacionales de Nueva Izquierda, como Guadalupe Acosta Naranjo, promoviendo una alianza con el PAN en Nayarit, eso nos da la pauta de que no estábamos equivocados y que el camino era ese; propuesta que por cierto hicimos en 2014 y que fue abortada por ellos mismos, pero que esta bien fundamentada, pensada y con proyección de crecimiento natural, hoy pues toca reflexionar y reconocer que teníamos una idea clara de para donde debíamos ir.

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