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2018, ¡arranquen!
La Tabula Rasa
Ulises Gómez de la Rosa
Militante de Izquierda
Llegando y a puyazos los recién estrenados dirigentes del PRI y del PAN abrieron fuego contra Andrés Manuel López Obrador, líder de MORENA y seguro candidato a Presidente de la República en 2018. Manlio Fabio Beltrones y Ricardo Anaya respectivamente tocaron el tema que de inmediato fue noticia nacional por el alcance mismo de las declaraciones, uno invitándolo a una cantina que ya cerró hace muchos años y era además muy famosa, llamada «La Castañeda», y el otro provocándolo para debatir; para uno y otro AMLO tuvo respuesta, desde mi punto de vista, clara, oportuna y contundente.
Más allá de lo colorido de las invitaciones y de las respuestas, lo que se deja claro y más que evidente de la situación, es en el fondo una preocupación muy grande por lo que pudiera venir en el 2018. No están equivocados Anaya y Beltrones en abrir fuego en contra del puntero en las encuestas, y dejar desde este momento abierto el proceso de la sucesión presidencial, cualquiera pudiera decir que falta mucho, que estamos a tres años y a mitad del sexenio, pero los dirigentes partidarios, sin duda visionarios del encuentro electoral por venir y de los diferentes escenarios que se han planteado con diferentes partidos, actores y el gobierno, ven con mucha anticipación, que dejar correr a López Obrador solo durante tres largos años más, seria un grave error, ya que vendría a sumar a este una súper campaña de 18 años que lleva el tabasqueño sin interrupción, que bien o mal y como lo dicen las encuestas, es el político más conocido del país y por tanto quien encabeza la preferencia electoral en este momento.
Y tan lo saben ellos, como también los poderes fácticos, llámense empresariales, económicos y periodísticos, que han empezado otra campaña de desprestigio en contra del tabasqueño, ya desde ahorita corre mucha tinta en las editoriales de los diarios mas prestigiados criticando lo más mínimo que encuentren de Obrador, de su familia, de sus allegados o de su movimiento, y tampoco se equivocan porque saben que va ganando y hay que neutralizarlo por encargo.
Es un hecho cierto que hay que pasar la aduana del 2016 en donde las elecciones locales de diez estados serán un anticipo de la elección presidencial, pero no deja de sorprender el avance de MORENA, que sin muchos esfuerzos en los municipios, sin estructura electoral formal, sin casi recursos económicos y con candidatos poco paseados o conocidos, permean en el electorado solo recargados en la imagen de AMLO, suficiente para tener presencia con Regidores, algunos Presidentes Municipales y Diputados Locales en las Legislaturas y eso significa para su movimiento poder, dinero y proyección electoral.
Si a todo esto le sumamos que el 95%de la población vive una condición diferente, una vida diferente, un país diferente a la que vive el otro 5% en donde están incluidos los ricos, la clase empresarial, los banqueros, la altísima burocracia, se esta y se estaría frente a un país en explosión, de franco enojo y de repudio a la clase gobernante, con una sonora critica y reclamo al Gobierno de Peña Nieto, al cual no bajan de corrupto. Pero lo más grave que sufrirá el PRI en el 2018 es el desgaste natural de todo aquello que no funcionó, de las reformas estructurales que no resolvieron nada, de una economía estancada y sin progreso, del impacto negativo por el alza del dólar, de los bolsillos vacíos de muchos jefes y jefas de familia, de los excesos y exabruptos cometidos por él, su familia y sus funcionarios, y contando además sin duda alguna, que saldrá a relucir la historia de su partido, que será rememorada y expuesta en la próxima elección como ejemplo de descomposición política, de corrupción desmedida y de ambiciones incontrolables; López Portillo se hubiera ruborizado de ver lo que hizo Peña Nieto y familia.
Por ello la preocupación de dos de los principales actores de la próxima elección, saben muy bien que la competencia electoral será PRI, PAN y MORENA. Los demás no juegan y estarían al rejuego político para ver que rescatan de esa elección, el PRD estaría de entrada en esa situación, ubicado dentro de la chiquillada si no hace algo contundente para revertir un futuro más que expuesto en el escenario electoral, marginado del proceso y sobreviviendo como instituto político; como lo que hicieron el martes pasado arrebatándole a «Los Chuchos» la conducción de la Cámara de Diputados, faltaría la dirigencia del partido en el nacional y en los Estados para encarrilarse con éxito al proceso del 2018.
Por lo pronto Anaya del PAN fue desdeñado por Obrador quien de plano no le dio altura ni reconocimiento a su investidura, minimizándolo y ridiculizándolo a un niño en pañales, y ubicándolo dentro de la mafia del poder a la sombra del Salinismo. Con Beltrones fue más allá, dejó en claro su origen, al grupo político mafioso al que pertenece y al poder económico y de intereses al que sirve, así que se quedará con las ganas Beltrones de ir a echar trago a una cantina con López Obrador, porque de entrada la discusión es más bien con los 100 millones de mexicanos que están descontentos con su situación social, su ingreso económico, su futuro como familias, su seguridad social, su estabilidad laboral y su preparación académica, mas le valdría a Beltrones, de mínimo, invitar a por lo menos a 80 mil mexicanos a debatir, y si es tan valiente y tan etílicamente echado para adelante como anda, a echar copa al Estadio Azteca, con cobertura mediática nacional e internacional, porque «La Castañeda» francamente quedaría muy chica para un debate de esa envergadura, haber como le va en una cantinota y con tantísima gente. Salud…








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