EPN, el más repudiado

By en abril 13, 2016

Guillermo Cantón Zetina

Allá en Copenhague deben zumbarle los oídos a Enrique Peña: es el presidente más rechazado en la historia, más desaprobado en su gestión comparado con Zedillo, Fox y Calderón. Es decir: el pueblo le ha dado la espalda como a nadie en los últimos 21 años de manera estridente. Este 2016 lo rechazan siete de cada 10 mexicanos. Si hablamos de 120 millones de habitantes, más de 84 millones lo alucinan por inepto.

Para que captemos la magnitud de este desaguisado, baste decir que Peña está peor en aquiescencia que el mismo Ernesto Zedillo, cuando en 1995 protagonizó una crisis económica que dejó en calzones a millones de compatriotas. Su número fue 31% de visto bueno. Hoy el mexiquense está en un pesetero y lastimoso 30%, según encuesta de Reforma.

«Nunca antes un presidente había tenido un nivel tan bajo de aceptación», dijo hoy el rotativo.

Las encuestas son un espejo del sentir de los ciudadanos hacia sus gobernantes. Aunque algunas veces (sobre todo en México) son amañadas, es decir, benefician a quien las paga, tienen mucho del sentir popular. Las encuestas fueron puestas de moda por Gallup en Estados Unidos allá por los años 30. En México las primeras encuestas fueron en 1995, en el calamitoso gobierno de Salinas de Gortari. Pero ¿qué cree?: en esa ocasión, de Los Pinos salió la orden de que nunca se supieran los resultados…Ni televisión ni radio, la inmensa mayoría «domésticas» del gobierno, hacen medición alguna.

Para TV y radio todo está bien…

Salinas de Gortari comenzó su gobierno de pachanga con aprobación de 76%. Al salir creo que no alcanzó ni el cero por ciento. A sombrerazo limpio fue echado por los mexicanos, tras una gestión escandalosa, desastrosa para el pueblo, plagada de corrupción y estancamiento.

Peña, al parecer, vive feliz aunque esos 84 millones de proles lo vomiten. Inició mandato en 2012 con índice aprobatorio de 61%, nada mal después del superfraude electoral que hizo época en el país y en el mundo. En 2013 siguió la caída libre y tuvo ya el desprecio popular: 52% de aprobación. En 2014 la caída en barrena continuó, 39%, sin que nunca (como hasta hoy) eso quitara el sueño al ilustre miembro del Grupo Atlacomulco. Es decir: le vale si los mexicanos aprueban su trabajo o no. Nunca le ha importado. Y creemos que ahora menos.

En 2015 siguió imparable el desplome de don Enrique: 34% le ponía palomita; el 66% restante le ponía tache. Y este 2016 la cosa se puso peor: sólo el 30% aprueba lo que hace. Tres de cada diez ciudadanos opina que como presidente es mejor astronauta.

Ya quedamos, pues, en que Peña es peor presidente que ¡Salinas de Gortari!, Zedillo, Fox y Calderón. Hay que decir, obligada y totalmente: ¡misión cumplida, presidente!…

Creo que lo más importante que ha hecho Peña como presidente, además de marchantear la política, envilecerla, degradarla; permitir el saqueo a la nación y prohijar con singular entusiasmo la corrupción y su siamés la impunidad, ha sido pronunciar algunos chascarrillos, cambiar de nombre a personajes ilustres y a alguna que otra ciudad y mostrar su ignorancia supina cuando desbarra al hablar.

¿Se acuerda usted, lector, cuando le preguntaron en 2009 la causa de la muerte sospechosa de su primer esposa, Mónica Pretelini, lo que contestó?: «…fue algo intempestivo….ella llevaba 2 años de tener alguna enfermedad parecida a lo que era estos estertores (?)….este….se me fue el nombre de la enfermedad…». O cuando le preguntaron si sabía, en diciembre de 2011, cuál era el precio de la tortilla. Aquí su perla histórica: «No soy la señora de la casa, pero ha de estar entre siete u ocho pesos»…

Otras frase por la que pasará a la historia de la guasa; la dijo en Guadalajara en diciembre de 2011, en la Feria Internacional del Libro, acerca de su gusto por las letras: «…un libro que me gustó..leí…incluso el otro, la antítesis de ese libro era….¿cómo se llama?…las mentiras sobre el libro de este libro…». Caso de diván, sin duda.

A la posteridad también su frase del alma: «Ya sé que no me aplauden», cuando anunció una investigación patito de su Casa Blanca y los periodistas le hicieron el feo…

Al ritmo que va, Peña puede aspirar a tener en 2017 una aprobación del 25% y en 2018, al salir (¡por fin!) del cargo, un raiting de 20%. O en otras palabras: que 2 de cada 10 mexicanos le pidan atenta y cordialmente que tome sus cosas y se vaya por donde entró; no lo corremos, pero cierre la puerta por afuera.

Tiene como orgullo haber sido el presidente de la República peor evaluado en 200 años de vida independiente del país. Con más rechiflas, con más epítetos, con más imprecaciones. El más antipático y odioso. Díaz Ordaz el criminal se vería con halo de santo frente a él.

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