Meade, Chong, Videgaray, todos contra EPN

By en junio 17, 2016

Guillermo Cantón Zetina

Peña y el PRI perdieron 7 de 12 gubernaturas no sólo por escándalos de corrupción como Casa Blanca; por la iniciativa de ley de bodas gay; el desplome del petróleo y el peso; los derroches en viajes al extranjero o los devaneos de Gaviota e hijas. También mordieron el polvo porque varios de su secretarios de Estado jugaron en favor del PAN abierta o simuladamente. El de Desarrollo Social, Meade, es señalado por que unos 60 funcionarios a nivel estatal apoyaron a los panistas, con dinero y en redes sociales. Otras dependencias (IMSS, CFE o Pemex) habrían conspirado contra el PRI para que ganara Acción Nacional.

Otro que jugó contra Peña fue el mismo presidente del PRI, el Capo Beltrone, porque su deleznable política de guerra sucia en los comicios del 5 de junio fracasó y allegó votos al PAN.

Versiones periodísticas hablan de que reunido con su plana mayor en Los Pinos, luego de la tunda en las urnas, Peña recibió informes de que José Antonio Meade jugó para el PAN y destinó decenas de funcionarios en los estados y presupuesto oficial para que perdiera el PRI. Proceso dice que esos 60 empleados de Sedesol «actuaron para el PAN financieramente y en redes sociales». Hasta se habla de una reprimenda a Meade. Otros que apostaron por el PAN habrían sido los directores de IMSS, Mikel Arriola; de Pemex, José Antonio González y Enrique Ochoa, director de CFE.

Meade es precandidato presidencial para 2018. Pero parece que le ganó su pasado panista: fue titular de Energía, Hacienda y Relaciones Exteriores con Fox y Calderón. Por ahí estaría la explicación de su respaldo político y económico a aspirantes azules a gobernadores.

El caso de Chong es evidente: responsable de la política interior y jefe del gabinete, no ha dado muestras de control y liderazgo y tanto funcionarios del gabinete como gobernadores hacen lo que les place. Por álgo los electores de algunos estados, como Quintana Roo, Veracruz y Tamaulipas, votaron directamente contra sus malos y corruptos gobiernos. Y los problemas nacionales siguen ahí, latentes, porque el titular de Gobernación no da un paso más allá por cuidar su pellejo ante la sucesión presidencial. Eso se traduce en que deja en la orfandad a Peña, a su suerte y a tiro de sus numerosísimos enemigos políticos.

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, tuvo la pésima idea de anunciar ooooootro rercorte para 2017, por 175 mil millones de pesos, lo que crispó a los ciudadanos, quienes castigaron con su voto al PRI y a Peña Nieto.

El «mal humor» que enfada a Peña Nieto no es nuevo. Viene desde Salinas de Gortari. Los excesos, corruptelas y fechorías de los funcionarios públicos de primer nivel tienen a los mexicanos hasta la coronilla. Bien lo dijo el Wall Street Journal: la pérdida de varias gubernaturas (Veracruz y Chihuahua y otras) «son un golpe al presidente Peña Nieto y muestran que el electorado mexicano está cansado de escándalos».

O sea: los desvergonzados gobernadores priístas Duarte y Borge (de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo) no son del todo culpables del cisma tricolor. Chong, Meade, Videgaray, José Antonio González, Mikel Arriola y Enrique Ochoa jalaron en favor del panismo. De ahí la sorpresiva escalada panista en 7 gubernaturas de un solo jalón. A esto hay que agregar las infinitas pifias de Peña Nieto y la más reciente, la ley de bodas gay, lo que la Iglesia calificó como «un merecido voto de castigo».

Francisco Labastida, ex candidato presidencial y ex secretario de Gobernación, dijo que Chong «es el culpable de la derrota» pues a él se le debe achacar la resbalada con la iniciativa de igualar matrimonios entre personas del mismo sexo. Labastida dice que Peña no consultó ni al PRI esa rola, y ahí están las consecuencias.César Augusto Santiago, priísta destacado, acusó que Beltrones, Emilio Gamboa y César Camacho tienen capturado al PRI y lo convirtieron en una dinastía para hacer diputados a sus hijos.

La pesadilla del PRI aún no termina. El año entrante cambia gobernador en Edomex, tierra de Peña. Se augura que la mayoría de sus 4 millones de votantes lo harán por un partido que no es el PRI. Eruviel Avila ya los tiene hartos.

Noche negra y larga para Peña y el PRI. Las raterías, la impunidad, la soberbia y los excesos hallaron en los ciudadanos su mejor freno. A voto limpio están echando al caño a los sátrapas verde, blanco y rojo.

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