Ayer se confirmó oficialmente que la economía seguirá estancada, entre otras causas, por el fracaso de las llamadas reformas estructurales. Si a ello sumamos el grave problema del desempleo, el empobrecimiento, la fuga del Chapo, la falta de resultados ante el flagelo de la violencia, la pérdida de confianza de la sociedad al gobierno, es lógico suponer que EPN debe rectificar y cambiar de política y gabinete.
Urge un aliento, una señal de esperanza.
De no hacer nada, por el bien de México, sería mejor que Peña renunciara. Es preferible modificar la Constitución para convocar a elecciones anticipadas que padecer tres años más de agonía.
