La honradez como contracultura

By en abril 18, 2016

Cesar Zafra Urbina

En ocasiones creemos que podemos ser más inteligentes que la verdad. Queremos burlarla. Nos complicamos simulando. Pretendemos.
¿Qué no será más fácil dejar que la verdad salga?, dejar que surjan las consecuencia; que salte la reacción de cada acción. Simplemente que pase tenga que ser. Dejar que la verdad fluya y haga su cometido.En la vida personal esto puede facilitar la vida. Hacer que las cosas sean menos pesadas y sobre todo otorgar tranquilidad.

Esto mismo ocurre en el gobierno. Cuando los mandatarios se creen más inteligentes que la verdad empiezan a simular. Generan escenarios y buscan fabricar percepciones artificiales. Incluso utilizan argumentos fantásticos que insultan la inteligencia de los ciudadanos.

Hace unos días el Secretario de la Función Pública Federal manifestó que la corrupción era una cuestión cultural en México. La declaración es lamentable dado que el encargado de velar por la transparencia en las dependencias federales de este país, prácticamente justifica que la corrupción deriva de la idiosincrasia del mexicano. Que es parte de su ADN. Que la corrupción esta tan arraigada a la mexicanidad como los chiles en nogada o el pozole.

Esto es tan grave como un desahucio. Como si nada tuviera remedio y por consecuencia seguir recetándonos cuentos de hadas como el de la Casa Blanca. Ver con toda naturalidad a Javier Duarte, a Mario Marín y a Ulises Ruiz. Celebrar la simpatía de Humberto Moreira y restar importancia a los “Panama Papers”.

El mexicano no está jodido por idiosincrasia o por cultura. El mexicano esta carente de oportunidades porque el sistema no las ofrece. Porque pese a que el sistema está corroído, los grandes intereses sostienen con palillos una estabilidad que puede fracturarse al menor error de los poderosos.

En México existen tales niveles de corrupción, simple y sencillamente porque no hay consecuencias. Porque todo puede pasar y a nadie le pasa nada. Porque el ciudadano le sale más barato morder a un policía que pagar una multa. Porque a un mal funcionario le es más rentable una remota inhabilitación, ya que nunca será castigado ni reintegrara recursos públicos mal ejecutados.

La ciudadanía está más despierta y dispuesta a mejorar sus condiciones de vida. Esto incluye al Gobierno. Salir a votar ya no será la única manera evaluar la administración pública. La gente despierta. Se da cuenta de lo que sucede. Se organiza y valora.

Ojalá que los que llevan las riendas de este país acepten la verdad y dejen de simular. Que enfrenten las consecuencias con visión de Estado. Que generen condiciones de estabilidad y fomenten la participación ciudadana. Este no es un juego exclusivo de partidos políticos con visiones enmohecidas. Hay mucho más en riesgo.  

No puede encasillarse a la corrupción como un asunto cultural. Solo falta que propongan hacerle un nicho en el Museo de Antropología.

About Redaccion Frente Informativo

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *